viernes, 3 de abril de 2009

Quoque?

Arma virumque cano, Troiae qui primus ab oris

Italiam fato profugus Laviniaque venit

litora, multum ille et terris iactatus et alto

vi superum, saevae memorem Iunonis ob iram,

multa quoque et bello passus, dum conderet urbem

inferretque deos Latio; genus unde Latinum

Albanique patres atque altae moenia Romae.

Musa, mihi causas memora, quo numine laeso

quidve dolens regina deum tot volvere casus

insignem pietate virum, tot adire labores

impulerit. tantaene animis caelestibus irae?


Empecé latín hace una semana, y estoy totalmente perdido entre la gramática y el extrañísimo hecho de faltarle (por así decirlo) artículos y preposiciones a este monumental idioma. No entiendo todavía cómo hicieron exactamente para comunicarse entre ellos sin los de, del, para, con, etc. Entre una multitud de mujeres que entienden a la perfección lo que "ablativo", "genitivo", "predicativo subjetivo", y otros términos ajenos, significan, me siento un extranjero en tierra lejana.


Las desinencias, que después de unas clases cobraron significado (el final de las palabras, la parte reemplazable, lo que no es raíz), son la clave. Gracias a ellas un término puede funcionar como Objeto Directo, como Complemento Circunstancial o como Modificador Directo. Asimismo, las desinencias varían completamente según su tiempo verbal, género, número, posición. En pocas palabras: es un quilombo esto.

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