sábado, 29 de noviembre de 2008

Amor

El amor está ahí aunque no lo veas, aunque no puedas sentirlo. Aunque te halles en un estado de absoluta desesperación, permanece oculto, tácito, haciendo vibrar cada átomo de este Universo. Es la fuerza más importante, y quien se halla en él, no necesita nada más.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Atando cabos

Ya tenemos los pasajes a Bariloche. Ya tenemos un pie adentro en el viaje. Creo que todavía me parece demasiado lejano todo, todavía no logro hacerme la idea que de verdad voy a estar recorriendo esos lugares increíbles dentro de poco tiempo.
Al final nos decidimos por el camino de los 7 lagos, que se encuentra entre San Martín de los Andes y Villa la Angostura. Estaba en duda porque también podíamos recorrer la parte más agreste y menos transitada que se extiende desde Bariloche al Bolsón (creo que son como 300 kilómetros), pero como vamos 15 días nomás, y las bellezas naturales de la zona de los 7 lagos fueron ponderadas como superiores y más deslumbrantes, terminó venciendo esta opción.

La idea sería entonces llegar a Bariloche para finales de Enero, recorrer en un par de días el Oeste de esa ciudad, al sur del Nahuel Huapi, y cerca de la zona del Llao-Llao, luego tomarnos un micro hasta Villa la Angostura y visitar el Bosque de Arrayanes, quedarnos un par de días ahí, y otra vez movernos para la zona del Lago Hermoso, que lleva en su nombre una promesa. Recorrer a pie la densa zona de lagos deslumbrantes y bosques perennes, sería la 4º etapa del viaje, y también la más extensa. Luego, llegar a San Martín, recuperarnos, y volver a los pocos días a Bariloche, para terminar ahí, Dios mediante, un poco más cómodos y limpios el viaje.

Tengo la carpa iglú para 4 personas, la bolsa de dormir que soporta temperaturas bajo cero, el hacha, la ropa, la cocina, la cacerola, el dinero. Me falta la mochila, un buen cortaplumas, y algunas cosas sueltas más, pero sobran el entusiasmo, la voluntad y las ganas de pasarla bien. Creo que van a ser unas vacaciones memorables. Estoy muy feliz. Si mi vieja me escuchase diría algo así como que "el círculo se va cerrando, una nueva etapa está empezando". La verdad es que es un buen momento para mí. Viajar te cambia, te da la oportunidad de conocer otras cosas, pero mejor aun, te permite conocerte mejor a vos mismo; ojalá pudiera hacerlo más seguido.

Torn

Juro que me odio por gustar de este tema; pero está muy bueno... y ella me mata, es realmente hermosa. Me gusta cómo va saltando por el escenario.........bunny jumping.

Máxima de un Nacho cualquiera (2º volúmen)

"Las mujeres que usan flores de plástico en el pelo son frívolas".

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Maggie May

Uno de los mejores temas de Every Picture Tells a Story, muy lejos, allá en los '70's, cuando Stewart y Wood hacían rock & roll del bueno, y no esa música de consultorio que se habituó a hacer el escocés después de los '80's.
Lo mataron en la foto.

martes, 25 de noviembre de 2008

El Vizconde de Bragelonne

Estaba triste porque tras comprarme 20 años después (continuación de Los Tres Mosqueteros), de Alejandro Dumas, me di cuenta que no se hacía mención alguna de El Hombre de la Máscara de Hierro.
"¿Cómo pueden estar basadas entonces tantas películas en la obra del autor francés?", me preguntaba. "No tiene ningún sentido".
Encima me había costado trabajo encontrar la continuación de Los Tres Mosqueteros: agotado desde hacía unos años en el país, al fin conseguí que una librería con un contacto que viajaba esa semana a México, me consiguiese una copia de la Editorial Porrúa.
El ejemplar fue devorado en una semana, mientras yo paseaba por París, Amiens de Picardie y Londres, con Aramis, Athos, Porthos y d'Artagnan, observando perplejo como estos cuatro nobles personajes se enfrentaban entre sí, y se convertían en astutos manipuladores: "I don't want to grow up", pensaba, mientras Dumas delineaba su obra magistralmente, tendiendo hilos, ensayando posibilidades, dando giros en los momentos adecuados y dándole textura y nueva vitalidad a personajes que como en toda gran obra, cambian, maduran y mudan de opinión: dejan atrás, en definitiva, los ideales de la juventud, para convertirse en hombres.
Y hace un par de días me enteré (y agradecí a Dios) que hay una secuela a este segundo ejemplar, llamado el Vizconde de Bragelonne o 10 años después: es decir, se trata de los cuatro mosqueteros, llegados a los 50 años (añejos como el vino de Anjou), y, efectivamente, encontrados por el caso del Hombre de la Máscara de Hierro, en los principios del reinado de Luis XIV.
Sólo espero que este tercer tomo sea más accesible que el segundo, porque ya estoy imaginando sus diálogos, su desesperado romanticismo, sus nobles ideales,...

Raindrop's Prelude

Gracias, Frédéric Chopin.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Optimistic

Espero que vos sepas,
que nunca es tarde,
para volver a intentarlo,
todo de nuevo.
Nunca erramos,
al volver a creer,
nunca hacemos el mal,
si nos damos una nueva oportunidad.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Maldad

Todos los días convivimos con la maldad, y la aceptamos. La toleramos como algo normal. No ignoramos las horribles matanzas que se han sucedido desde el principio de los tiempos, y esto no nos causa maravilla. Vemos robos, asesinatos, violaciones de todo tipo, y esto ya no nos conmueve: lo hemos vuelto algo ordinario, algo que si no está bien, al menos no es fuera de lo común.
Peleamos con nuestra familia, con nuestras esposas, novias, maridos, hijos, padres. Salimos a la calle, y peleamos con la gente que se nos cruza en ella. Peleamos en el banco, en el trabajo, en los estadios. Estamos tan acostumbrados a discutir, a odiar, a vejar y a ser vejados, que nos sorprende esa persona llena de amabilidad y paz, y no aquella que enfurecida, intenta violentar a los demás.
Pero antes que todo eso, antes que todo el odio que está fuera, está el odio en nosotros mismos: el odio que nos profesamos a cada momento, a todas horas, sin darnos tregua alguna. El odio que llevamos dentro contra los demás, los prejuicios, la ignorancia, la completa desesperación, la competencia y la envidia.
Esta maldad, que no hace diferencia entre dentro y fuera, parece estar en todos lados, y sólo nos conmovemos cuando algo terrible nos pasa. Pero luego volvemos a olvidar. Nosotros creamos diariamente este infierno: sólo nosotros podemos sacarnos de él.
La maldad de fuera, sin embargo, puede cambiar radicalmente...basta tan sólo con que tú cambies eso, con que logres eliminar la maldad dentro de ti (no te preocupes de la que está afuera), para que el todo haya cambiado.
Basta comprender eso, basta con ese rayo de luz entre la oscuridad.