domingo, 29 de junio de 2008

El óctuple sendero (Correcta Intención)

La correcta observación de la realidad es el primer paso que cualquier Ser que quiera purificarse debe tomar. Esto no debe tomarse tan sólo como una correcta visión de la cruda y dolorosa realidad externa, sino más bien como un sereno discernir interno. En última instancia, si observamos con atención e intensidad, tal vez podamos cuestionar esta ficticia división que nuestra mente ha creado, esa que dice que hay un dentro y hay un fuera.

La correcta intención también puede ser llamada "correcto pensar" o "correcta aspiración", y surge naturalmente en los hombres que han contemplado su propia maldad y se han purificado a través del dolor. Esto, es bueno repetirlo, no debería ser tomado literalmente sin aplicarlo en uno mismo, o aceptado como una guía autoritaria, sino que más bien debemos analizar por nosotros mismos, para saber si es válido para nosotros o no.
La correcta intención puede dividirse en tres partes:

♦ Renuncia a los placeres sensuales, en el sentido del apego. Este breve agregado se corresponde al rechazo del budismo por los extremos. El Camino del Medio señala que se debe escapar de los extremos del ascetismo y de la auto indulgencia sensual. Por lo tanto, lo que debe ser evitado es el apego al placer y no el placer mismo.

♦ Amor por todos los seres, lo cual se opone a la mala voluntad, a hacerles daño.

♦ Compasión e incapacidad para lastimar otras vidas, como lo opuesto a la crueldad.

martes, 24 de junio de 2008

El óctuple sendero (Correcta observación)

El óctuple sendero es lo más cerca que el budismo estará de sostener una ética y una praxis, tal y cual se conocen en Occidente. De ser correctamente aplicado (¡oh, tarea dolorosa y vasta!) será el bastón sobre el que se apoyará aquel que quiera librarse de las ataduras del Mundo Impermanente, de la Gran Rueda del Samsara.




Correcta observación

¿Qué entendemos por observar de manera correcta? ¿Es una perspectiva, es mirar las cosas optimísticamente, idealizar, ser realista? ¿Cómo miramos el Mundo cuando abrimos nuestros ojos? ¿Con dolor, con recuerdos, con un velo de fantasía?
La correcta observación implica una visión calma y sin deseo de la realidad. Es la lectura de una persona que se purificó a través del dolor o del aprendizaje no coercitivo, a través de la sabiduría del cauto y del sagaz. Cuando tenemos expectativas, cuando calculamos, cuando vemos a nuestra madre, a nuestro hijo, a nuestra pareja a través del pasado, no estamos viendo más que una ilusión, una proyección del miedo que todos llevamos dentro.
En este mundo todo es impermanente. Todo está sujeto al permanente cambio. El viento gira de dirección repentinamente, y tras la inhalación, viene la exhalación. En cada instante la muerte y la vida entretejen la red de la eternidad, aquí en el presente que es también pasado y futuro. Así como todas las cosas nacen, también deben morir. ¿Entonces por qué nos aferramos tanto a la vida? Ese es el velo de la Ilusión. En nuestra ignorancia creemos que las cosas duran para siempre, porque tememos lo desconocido...tememos a ese vacío interno que sin embargo llena toda la existencia, y que está en todo el Universo, a ese vacío sin el cual la maravillosa luz de las estrellas no sería posible.
La correcta observación implica, ante toda otra cosa, que entendemos esta verdad. El universo detendrá su expansión un día y volverá a su estado de pura concentración, así como un diafragme se expande y contrae repetidas veces. Y así, nuestro cuerpo, y nuestra alma, morirán para volver a nacer algún día. Esta es la rueda del Samsara, el mundo material, el mundo en el que vivimos. Es el mundo brutal y cruel que hemos creado, y que la naturaleza nos ha legado. Está sometido a leyes, y quien quiera vivir en él tiene queatenerse a ellas.
En resumen, la correcta observación consiste en aceptar, no por imposición ni coerción, sino por claridad, las Cuatro Nobles Verdades.
Si se internaliza esta observación, algo maravilloso sucederá. Sucederá lo nuevo, lo no tocado por el pasado.

lunes, 23 de junio de 2008

Photograph

Para el Día del Padre, le regalé a mi viejo un disco doble llamado "Concert for George", un recital organizado en Albert's Hall, London, por su amigo de toda la vida, Eric Clapton. Participaron de ese recital increible músicos de enorme talento como Ravi Shankar, su hija Anoushka, Jeff Lynne, de la ELO, Paul McCartney, Tom Petty, Brain May, y muchos otros músicos estrechamente vinculados emocional y afectivamente a ese gran tipo que fue George. Como no podía ser de otra manera, también participó su ex compañero beatle y gran amigo, Richard Starkey, también conocido como Ringo Star. Este es uno de los dos temas que cantó, y que co-escribió en la década de los 70's con Harrison.

Ah, el chico que ven atrás es Dhani, el hijo de George....McCartney, bromeando, dijo que parecía que George se había mantenido joven, mientras el resto había envejecido 40 años.

martes, 17 de junio de 2008

Insomnio

No puedo dormir, algo grande tiene que estar por ocurrir. ¿Marte alineado con Júpiter, Venus en la Casa de Escorpio? No, algo más grande, algo que no involucra a los planetas. Ellos están lejos. Hay cosas mucho más reales dentro de mí. Pensamientos, sentimientos, percepciones. La tormenta se avecina. La siento. Algo grande está por ocurrir.

Eternal Sunshine of the Spotless Mind



Esta es la película más oscura que vi en mi vida, y la que tiene el final más feliz de todas. Clementine, Clementine, Clementineeeee.....!

lunes, 16 de junio de 2008

Las Cuatro Nobles Verdades

Después de alcanzar la Iluminación, Buddha sintetizó sus enseñanzas en Cuatro Nobles Verdades, las cuales transmitió a sus dos primeros discípulos, los comerciantes Tapussa y Bhallika.
Son las siguientes:

Vivir es sufrimiento: nacer es sufrimiento, envejecer es sufrimiento, la enfermedad es sufrimiento, la separación de un ser amado es sufrimiento, no obtener lo que queremos es sufrimiento.

El origen del sufrimiento es el deseo: la búsqueda de placer y lujuria, llevan al deseo de posesión. El deseo de permanecer, cuando todo es impermanente, cambia, muere y vuelve a nacer, produce un inmenso dolor. El deseo de morir, el cual es también un deseo psicológico por eliminar nuestros propios deseos, pensamientos y sentimientos, produce dolor.

El cese del deseo trae el cese del dolor: si en nosotros realizamos una búsqueda profunda, y nos damos cuenta totalmente, no sólo mental o parcialmente, de la impermanencia de todas las cosas, y morimos en vida, entonces el dolor desaparecerá. Así es, y así ha sido.

El camino para el cese del dolor se encuentra en el sendero de las ocho acciones correctas: correcta observación, correcta intención, correcto habla, correcta acción, correcto modo de vida, correcto esfuerzo, correcto pensamiento, correcta concentración.


domingo, 15 de junio de 2008

Siddharta

La historia de Siddhartha narra lo siguiente: el rey Suddhodana y su esposa Maya iban de camino a la ciudad de Lumbini, actualmente en Nepal, cuando los dolores propios del parto interrumpieron el viaje. El cuerpo de esta mujer no soportó las labores y murió unos días después de dar a luz un primogénito al rey y al reino. El nombre elegido para él fue el de Siddhartha, que significa "aquel que logra su cometido".
Mientras el séquito festejaba el nacimiento de esta nueva esperanza, un eremita de las montañas del Himalaya, llamado Asita, se acercó a ellos y predijo que el niño debía convertirse algún día en un gran rey o en un hombre santo, y que estas posibilidades dependerían de la visión o no de la corrupción y muerte de este mundo.
Como el gran príncipe que era, Siddhartha creció rodeado de lujo y belleza, puesto que su padre ya había tomado en su corazón la decisión de ver a su hijo convertirse en un poderoso rey de las montañas. Por lo tanto, los viejos, los débiles, y los incapacitados física y mentalmente fueron alejados de la pequeña capital del reino: Kapilavastu.
El rey coronó sus esfuerzos con un matrimonio entre su hijo y una prima lejana, Yasodhara, la cual dio a luz un hijo llamado Rahula. Así pues, Siddhartha se encontraba en paz en su ciudad, rodeado de lujo, riquezas y esplendor. No faltaban ni la mirra ni el oro ni el incienso, y el rostro de su mujer y de su hijo eran la Luna y el Sol. Siddhartha era feliz en su ignorancia.

Siddhartha contempla la muerte

Pasaron 29 años de esta vida de beatitud y esplendor, pero cierto día, quizás por negligencia, quizás por karma, Siddhartha vio finalmente el rostro de un hombre viejo en la ciudad, y las palabras de uno de los sirvientes, que le aseguró que ese era el destino de todos los hombres, no hizo más que dejarle un dolor profundo e insondable en el corazón. En efecto, veía Siddhartha cumplirse en su interior, la profecía, puesto que había abierto los ojos a la realidad, y ya no podía volver a su Jardín del Edén, puesto que había probado accidentalmente del fruto del conocimiento.
Movido por esta revelación, Siddhartha dejó Kapilavastu definitivamente, y mientras más se alejaba del centro urbano, sus ojos más se acostumbraban a la visión de la muerte, la podredumbre y la impermanencia de todas las cosas. Esto debió ser terriblemente doloroso para alguien acostumbrado a la juventud permanentes de las cosas. El impacto fue tan profundo, que Siddhartha, se unió a un grupo de ascetas con el propósito de trascender la muerte a través de rigurosos ayunos de comida y agua.
Sin embargo, el joven asceta se movía rápidamente de un maestro a otro, poco convencido por ls técnicas de los sabios, hasta que encontró un grupo de cinco jóvenes compañeros que llevaron su ascesis hasta condiciones infrahumanas, en donde se privaban de todo alimento excepto de una pequeña nuez diaria y un sorbo de agua.

Siddhartha, como asceta

Llevado a las puertas de la muerte por estas prácticas autodestructivas, Siddhartha perdió la inconsciencia cerca de un río y estuvo a punto de ahogarse. Sin embargo, no era ese su karma, sino que recobrada la consciencia aceptó un plato de arroz especiado que una muchacha llamada Sujata, la cual vivía cerca, le ofreció. Siddhartha comenzó a reconsiderar su camino a partir de esta experiencia, encontrando que el camino espiritual no podía depender de los extremos de mortificación e indulgencia con uno mismo. La persona verdaderamente espiritual debía evitar los extremos para seguir el camino del autoconocimiento, o se perdería en las redes de la mente.
Luego de esta experiencia, el Buddha tuvo una gran paz interna, y su corazón le habló, puesto que su mente estaba quieta, y lo que le dijo fue que debía meditar hasta alcanzar la Iluminación.
Siddhartha se dirigió entonces hacia un gran ficus y se sentó en posición de loto por cuarenta y nueve días, hasta que finalmente, después de concentrarse en su respiración, y contemplar la infinitud del universo interno, entenderlo, aceptarlo y trascenderlo, alcanzó el estado de despertar.
A partir de este momento, Siddhartha fue conocido como el Buddha, un ser que había alcanzado en sí mismo un grado de absoluta perfección, y que comprendiendo las causas del sufrimiento humano, había podido eliminarlas.



sábado, 14 de junio de 2008

Warning sign



Esta canción arranca mal, y no termina de sonar bien la guitarra de Chris Martin...pero por eso me gusta, por eso y por las letras.

viernes, 13 de junio de 2008

Universo paralelo

-Mar, pasame el teléfono- le digo a mi hermano.
-Pará que lo estoy usando- me responde.
La noche se está poniendo fría y ventosa, pero el día fue caluroso y estuvo muy despejado. Fue un día hermoso. Las hojas de los árboles se estaban volviendo amarillas, y las baldosas estaban engalanadas con alfombras de colores rojos, amarillos, verdes y dorados.
-Tomá, ahí te lo dejé-
-Gracias, Mar-
Marco el número, un poco nervioso, un poco indeciso. Suena una, dos, tres veces...
-Hola-
La voz femenina es suave, neutra, y algo en su tono me dice que su emisora tiene un carácter fuerte. Pero es una voz hermosa.
-Hola, ¿cómo estás?- respondo.
-Acá, por salir, ¿y vos?-
-Bien, con frío. ¿Nos vamos a ver?-
Un silencio incómodo se apodera unos segundos de la conversación. Voy muy rápido, no mido mis palabras, ni el tono, y eso produce una impresión no muy agradable en los demás. Es algo que no aprendí a controlar.
-Mirá, lo estuve pensando...- me decís después de un rato.
-Sí, yo también- me apresuro a responder, con un poco de miedo, mientras siento algo molesto en el estómago.
-Creo que mejor no deberíamos vernos. Somos muy inmaduros todavía. Hay demasiadas cosas para perder.-
-Sí, yo pensaba lo mismo. Que nos tienen que pasar muchas cosas antes, que tenemos que crecer antes de arriesgarnos.-
-¡Ah!, ¿pensás igual que yo entonces?- decís un poco asombrada, un poco decepcionada.
-Sí, somos pendejos. No va a funcionar, aunque lo intentemos. Nos vamos a caer y nos vamos a lastimar. Ya sabemos cómo son estas cosas.-
-Sí, tal cual...-
-...-
Otro silencio incómodo. Se escucha fuerte de tu lado de la línea una ambulancia, y un pitido intermitente, indescriptible, pero muy molesto.
-Bueno, che, te voy dejando, me tengo que ir- decís.
-Listo, dale. Bueno, te mando un beso. Hablamos.-
-Dale, un beso, hablamos.-
-Chau-
-Chau-
Nos despedimos sabiendo que probablemente sea la última vez que hablemos. Corto el teléfono, y me siento en el sofá. Estoy confundido. Un poco aliviado, como si un gran peso se me hubiese ido de encima. Pero muy confundido. Pienso, y vuelvo a pensar. ¿Qué pasó? ¿No nos íbamos a ver? ¿No era que había tantas ganas? Sí, pero somos muy chicos, y no queremos arriesgar. Hay mucho por perder. ¿Qué podríamos ganar?
Me levanto, y voy a colgar el teléfono. De repente me viene a la mente, en tan sólo un segundo, o así me parece, una sucesión infinita de flashes, imágenes, sensaciones, recuerdos. Hay caminatas, risas, un primer beso en el banco de una plaza, alegrías, decepciones, lluvia, sol, un tren y una primera pena, música, sexo apasionado, locura, sexo monótono, comidas, desayunos lentos, desayunos veloces, rutinas, cansancio, depresión, más alegría, y en todo ello un grado increíble de felicidad, de una felicidad que me oprime el pecho, y que me deja sin aliento. Y el recuerdo de una mirada, una mirada que no creía recordar. Una mirada de nadie en particular. Una mirada hermosa.
Pero al segundo siguiente se va, como si hubiese sido un deja vú, y sólo me queda la sensación de haber vivido eso en algún momento, en otro lugar, quizás en un universo paralelo. Un recuerdo de algo que nunca había pasado, y que no pasaría. Pienso que me gustaría vivir en ese universo. Voy hasta lo de mi hermano.
-Che, Mar, al final no voy a salir a correr con la minita que te dije-
-¿Por?-
-No sé. A veces las cosas no se dan.-
-Sí, es verdad.-
-¿Vamos a pasear a las perras?-
-Dale, vamos-